Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Se sentía de maravilla al saber que era la rosa mas bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. Un dia se dió cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo:
-"Esta bien, si así lo quieres..."
Poco tiempo despues el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin petalos. Le dijo entonces:
-"Vaya que te ves muy mal. -¿Qué te pasó?"
La rosa contestó
-"Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual."
El sapo solo contesto
-"Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la mas bella del jardín".
Moraleja:
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos mas que ellos, mas bellos, mejores, simplemente que no nos "sirven" para nada. Dios no hace a nadie para que este sobrando en este mundo, todos tenemos algo especial, que hacer, algo que aprender de los demas o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.


Orale, buena moraleja. El daño de una palabra, un gesto, un desprecio, lastima a la persona a quien va dirigida, pero con el tiempo a quien lo hizo... Leyes de la vida.
Un beso, Lunita. (ah y está bonita la remodelación de tu sitio)
no pues si ta bueno pero, como que hay ocaciones en las que no pueds ser bueno o simplemente aguantarte no es por creerse superior pero hay jente que si molesta y que se hace la victmay pues cae mal y por slud la tienes que alejar, pero igual fue una buena fábula y con una exelente moraleja
Y sin ser el sapo, hacemos de las hormiga una flor. que la belleza tiene que ver con la mirada, que la perpetuidad tiene que ver con el gesto. Solo a la luz de otros ojos lo bello es bello. que no hay belleza donde la contemplación es un sapo ausente. Las raices necesitan lluvia, pero los pétalos resplandecen ante la caricia de una palabra o de un silencio cómplice. Y así, la vida nos encuentra meciendo el árbol de la reflexión, dando sombra a nuestros días y sol a nuestras incertidumbres. Mi palabra es es sapo ausente. Mi selencio son los ojos que se sienta a contemplarte, flor de vida. y ya me voy que me han comenzado a mirar mal las hormigas.
Linda fábula Lunita y buena enseñanza. Hasta el ombligo que parece tan feo, tuvo una gran importancia. Un abrazo. Madeleine
que chida fabula me encanto sigue escribiendo mas felicidades
si estuvo muy bueno a ,mi me gusto mucho porque me identifico cuando mis amigas de acian a un lado y asi me sentia